Prácticas responsables durante el avistamiento de cetáceos

Llegó la temporada más esperada por los turistas y amantes de la biodiversidad: El avistamiento de cetáceos. Cientos de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) acuden cada año por estas fechas al litoral pacífico de Panamá para reproducirse y amamantar a sus crías, una actividad que genera gran interés turístico.

Conscientes de la importancia de practicar un turismo sostenible y amigable con el entorno natural, el Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE), hace un llamado a la ciudadanía a que realicen un avistamiento de cetáceos de manera correcta, sin perjudicar a la fauna marina.

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José Julio Casas, director nacional de Costas y Mares de MiAMBIENTE, explica que el avistamiento de cetáceos es una de las actividades turísticas de mayor crecimiento en el mundo, y en países como Panamá es una opción sostenible para las comunidades costeras que lo ofrecen.

Casas menciona que MiAMBIENTE lleva a cabo el “Monitoreo de Poblaciones de Ballenas y Delfines en el Pacífico Panameño”, que genera información técnica para fortalecer el proceso de toma de decisiones sobre estos mamíferos marinos; además desarrolla programas de capacitación a las comunidades que realizan la actividad a nivel nacional, para asegurar que las personas que brindan el servicio turístico de avistamiento cumplan con la normativa existente.

Casas además informó que se desarrollan diferentes actividades de investigación para conocer más sobre estas especies y así poder protegerlas. De igual forma se establece las normativas y políticas que aseguren su protección y la de los hábitats en donde se encuentran.

El Archipiélago de las Perlas en el Golfo de Panamá, Isla Iguana en Los Santos, Coiba en Veraguas e Islas Secas en Chiriquí, son espacios marinos en donde se pueden ubicar a las ballenas jorobadas en los meses de julio a octubre, cuando llegan en mayor número provenientes del Pacífico Sur.

Las que vienen del Pacífico Norte arriban entre diciembre y marzo pero en número muy reducido y solo se pueden observar en el Golfo de Chiriquí.

En estas zonas marinas también se pueden observar grandes grupos de delfines, principalmente el delfín nariz de botella y el delfín manchado pantropical (Stenella atenuatta), que es la especie más común y abundante de todo el Pacífico Oriental Tropical, por lo que hace que los encuentros con éstos sean muy probables.

La observación de cetáceos cuenta una serie de reglas que son necesarias seguir, a fin de proteger a la fauna marina y al ser humano.

Estos pasos están establecidos en el Protocolo de Avistamiento de 2017.

Es por esto que MiAMBIENTE realiza el seguimiento para que esta actividad se registre de forma correcta y recomienda tomar en cuenta al momento de los avistamientos las siguientes normativas:

• No acercarse a menos de 100m de delfines ni a menos de 250m de ballenas.

• La velocidad máxima permitida en presencia de cetáceos es de 4 nudos o 7 km/h.

• El motor de la embarcación debe permanecer en neutro durante el avistamiento.

• El avistamiento no podrá superar los 30 minutos con un mismo grupo de cetáceos.

• Cuando se observe una ballena con cría el tiempo máximo será de 15 minutos.

• Las embarcaciones no deberán acercarse a los cetáceos en dirección contraria a su desplazamiento.

• No interrumpir el curso de cetáceos, dividirlos o dispersarlos cuando nadan en grupo.

• No se debe seguir el curso de inmersión para emboscarlos en el momento en que salgan a tomar aire a la superficie.

• Evitar los cambios repentinos de velocidad o curso de la embarcación durante el avistamiento.

• El uso de ecosondas en las áreas de observación queda terminantemente prohibido.

• Se prohíben los desplazamientos circulares alrededor de un organismo o grupo de organismos.

• Se prohíbe nadar, bucear con snorkel o tanque, o cualquier actividad que implique interactuar con los cetáceos en su hábitat.

• El acercamiento para la observación debe realizarse siempre en forma paralela al curso de desplazamiento de los cetáceos y ligeramente por detrás de éstos.

Varamiento
Con llegada de la temporada de ballenas suelen darse varamientos, algunas de las causas se puedan dar por interacción con actividades hechas por el hombre como: Enmallamiento con artes de pesca; colisión con embarcaciones; contaminación; pruebas militares; búsqueda de petróleo. También se puede dar por causas naturales: Enfermedad; edad; lucha con depredadores; desorientación; eventos oceanográficos drásticos.

Denuncias
La entidad hace un llamado, de ser testigos de un mal manejo durante la práctica de avistamiento de cetáceos, puede hacer el reporte a la línea de gratuita 311, o a través de la redes sociales @MiAmbientePma, www.miambiente.gob.pa.

Datos del editor
La ballena jorobada, también llamada yubarta o gubarte es una especie de cetáceo misticeto de la familia Balaenopteridae, que adultos pueden alcanzar una longitud de 12 a 16 metros y un peso aproximado de 36.000 kg.

El clima guarda relación en las zonas de residencia de estas especies marinas que visitan el istmo panameño desde el Pacífico Norte y Sur debido a que la llegada del invierno en esas zonas es la que envía la señal para el inicio de la migración de estos organismos, haciendo que lleguen a aguas cálidas del trópico, como las nuestras.

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